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Curando el impacto dela colonización, el genocidio, la evangelización, y el racismoen poblaciones indígenasclick here. Pdf format: click here.MORE BELOW
La recuperación de la Mente Indígena
Jürgen
W. Kremer, PhD
(La
traducción por Jorge N. Ferrer)
3383 Princeton Drive
Santa Rosa, CA 95404
jkremer@sonic.net
I. Buscando a Dame
Yggdrasil................................................. 4
II. La
posibilidad de recuperar
perspectivas indígenas
Europeas sobre practicas nativas curativas
............................... 9
III. Reflexionessobre la ciencia
indígena.................................. 23
IV. Algunas cuestiones
filosóficas............................................ 32
RENOVACION DEL MUNDO.............................................. 32
LA VERDAD COMO RESOLUCIÓN...................................... 34
LA ALINEACIÓN DE RESOLUCIONES................................. 37
CONCURSO CHAMANICO................................................ 39
Mucha gracias a Jorge N. Ferrer para esta traducción.
Los siguientes artículos y extractos
de artículos fueron escritos y publicados entre 1993 y 1996. Todos ellos están
escritos desde la perspectiva de un alemán que vive en los Estados Unidos de
América del Norte. Por lo tanto, a cuestión de la recuperación de mente
indígena esta considerada desde este
punto de vista. Aunque es obvio que la situación política y espiritual del
continente norteamericano ha tenido una influencia importante sobre mi
escritura, y aunque es también obvio
que mi ascendencia alemana particular ha tenido una influencia importante sobre
mis declaraciones, mi esperanza es que estos escritos puedan ser utiles a gente
de otros lugares y ascendencia diferente. No pretendo en modo alguno
generalizar mis declaraciones, y allá donde quiera que alguna generalización
parezca implicita, ruego a los lectores indulgencia, y espero que puedan
encontrar la manera de aplicarlas creativamente a su propia situación. -- Los
artículos y extractos de artículos se han ordenado en una sucesión lógica con
el propósito de proveer un mínimo de coherencia. Las referencias y notas no han sido normalmente traducidas (y
pueden haber sido omitidas en ciertos casos), y la lista de referencias
necesita ser ampliada. Todas las traducciones están en borrador y requieren trabajo de redacción adicional.
La situación en la cual he
escrito estos artículos podria ser caracterizada mediante la siguiente cita:
A nosotros Estadounidenses
nos encanta pensar que somos inocentes
de las tragedias -- personales y públicas -- que el pasado y nuestras compulsiones
han acarreado sobre nosotros. Y sobre todo,
queremos ser inocentes de lo mucho que los fantasmas y huesos de nuestro
hermoso paisaje han dado forma y torcido virtualmente todo que ha sucedido
aquí; y queremos permanecer ignorantes
de cuan costoso nuestra inocencia es para
nuestro gobierno, nuestras comunidades y nuestros corazones.
Anthony
Walton, Mississipi, 1996
Estoy sentado cerca de un
arroyo de montaña , a 7.000 pies arriba del lado oriental de las Sierras de
California. El lugar es tan espectacular y romántico como mi hambre por las
exigencias de la naturaleza. El arroyo se alimenta del glaciar y la nieve proviniente de las montañas; este ha sido un
invierno de nieve y lluvia abundantes,
y el agua abunda. Aunque es Mayo,
la primavera apenas ha comenzado en estas alturas. El espectáculo y la
pureza del paisaje a mi alrededor contrasta con mi estado interno: me hallo
atormentado por una intensa verguenza y repugnancia. En
mi mano sostengo una traducción del Edda. Cada vez que abro el libro tengo que superar una
intensa sensación física . Mientras algo me obliga a leer estas antiguas
poesias, me siento repelido por un tabú
que me advierte no traanspasar. Si no
hubiera sido por los apaciguantes sonidos del arroyo y la claridad de la
montaña, no hubiera sido capaz de persistir. Los ambientes naturales, incluso
los más domesticados que esta Sierra silvestre, han sido fuente de curación
para mí desde que era niño.
Las tierras virgenes de la
Sierra proveen un contenedor en el cual
puedo tratar el tabú mediante un examen personal, y quizás entonces seré
incluso capaz dedesdeñarlo; el asco corporal puede ser lidiado con el imperativo de violar este territorio
desconocido, y puedo cruzar un abismo de la vergüenza y culpabilidad histórica
gracias a los sauces a punto de
florecer. Gracias a las flores que
estan a punto de brotar. Gracias a la nieve que se hace visible cada dia desde
mi campamento. Gracias al halcón de cola roja que se eleva en las
copas de los árboles. Sin su ayuda, la repugnancia ganaria la
batalla. Lo sé. He
devuelto el libro a su estante muchas
veces antes. Me siento tentado a hacerlo ahora. ¿Cómo puedo enfrentarme con mi
patrimonio Nórdico cuando las cicatrices infligidas por la gente Nórdica no han
sido sanadas todavia? ¿Por qué debo leer
mitología nordica cuando Hitler abusó de ella tan terriblemente? ¿Cómo
puedo ser alemán -- y ser honesto acerca de ser alemán -- cuando apenas hay
nada en los mitos alemanes que puede nutrirme?Es fácil apreciar los logros de
Beethoven, Goethe, Brecht, Feininger o Hegel. Pero esta apreciación no es útil para la crisis social
y ambiental contemporánea en la cual me siento forzado a mirar las tremendas rupturas en la fabrica de la naturaleza y en las distintas comunidades;
en la cual la ecología, la mitología y
las antiguas prácticas shamanicas se manifiestan cada vez más en el reino de
conciencia pública. Ciertamente en
California lo hacen; y allí es donde vivo. ¿Cómo poder implicarme con el chamanismo, la mitología e incluso la ecología (que reconecta de
muchas maneras con el conocimiento tribal antiguo) sin examinar mi ascendencia?
Mientras me siento en la silla de mi campamento, deseo que fuera
intellectualmente más honesto concentrarme en esas tradiciones antiguas que han
sufrido genocidio, que en aquellas
usadas para perpetrarlo. Siento
resentimiento hacia el mi lugar de nacimiento, hacia el momento en que nací,
hacia la educaión que recibí... Partes
de este odio se dirigen hacia afuera, pero partes del mismo son el odio hacia
mí mismo y mi tormento. El amor hacia
uno mismo tiene muchas capas, algunos de ellas hondamente personales y únicas
de acuerdo a las distintas formaciones familiares. Pero otras están conectadas a sucesos históricos y culturales.
Amarme significa amarme como
Alemán. Amarme significa aceptar mi
ascendencia. Amarme
significa la resolución de mi vergüenza interior. Mis abrumadores sentimientos
son apaciguados por los ratones que emigran a través de los sauces del arroyo;
ellos se alimentan de los brotes que florecieron hace sólo uno o dos dias. Puedo
mirar en el abismo interior porque las montañas me sostienen. El poder curativo de la naturaleza es
ultimamente inexplicable. En este momento no es importante intentar explicarlo. Uso lo que me provee para tomar una
decisión: Me enfrentaré con uno de los poemas Eddicos, y lo aferraré hasta
comprender sus detalles. Sé que leerlo repetidamente no me ayudará: mis
temblores interiores de asco interfieren y me disocian. En su lugar, decido escribir el poema en
mi diario linea a linea.
La aflicción de la que
trato de recuperarme es de naturaleza disociativa; he creado en mi interior una
distancia tremenda entre mi y lo más
antiguo y profundo de mi herencia cultural. Fui educado en una cultura que practicaba y
reforzaba muhas formas diferentes de disociación: mi familia se desconectó
(entre otras cosas) de la historia del Tercer Reich durante los años en que se
convirtieron en adultos; elGymnasium
alemán me entrenó para ignorar cualquier interés que no estuviera inmediata y obviamente conectado con la
excelencia, el logro y el intelecto; el sistema universitario alemán me inició en nociones académicas que son
esencialmente masculinas y disociativas. Aunque estas declaraciones son claramente ciertas para mí, reflejan tan
solo ciertos aspectos de la verdad completa (también hubo, por ejemplo,
aspectos positivos). La verdad es siempre multi-dimensional, a menudo ambigua o
ambivalente y siempre evolucionando. Mi recuperación de esta historia de disociaciones es una búsqueda de
verdades. Es una búsqueda de una voz corporealizada, conectada con la comunidad
y anclada en la ascendencia, mi voz. Aunque es una lucha profundamente
personal, creo que las partes más profundas de ciertas verdades se manifiestan
únicamente en tales busquedas personales; mi
propio recuerdo sin merced podría abrir las puertas a través de las
cuales otros -- a su propia manera -- pudieran conectar también con verdades que
son más grandes que sus personas. La impecabilidad de tal recuerdo reside en el
uso concentrado de mis palabras con el fin de evocar su recuperación;
escribiendo personalmente tengo que superar los miedos de ser acusado de
narcisismo. La voz del académico, filósofo y el científico no descubrirá las
verdades estoy buscando. La voz que estoy buscando sana. Los antiguos conocian
el poder de las palabras correctas, palabras que crean mundos en los que la curación pude ocurrir.
No presumo saber lo que los antiguos hombres y mujeres conocian
sobre el arte de crear totalidades. Pero lucho por evocar dentro de mí
una antigua posibilidad que la modernidad ha dejado aparte. Tras el velo de vergüenza, la voz de mi mente tribal teutónica se
oculta. La recuperación reside en la expresión de esa mente indígena.
Para los alemanes la puerta de recuperación es un campo de
concentración. La bárbara manera en la que Hitler abusó de la mitología
teitónica hace esta entrada en la mente indígena de la Europa del norte
inevitable. Sin la toma de este doloroso camino, la comprensión de mi destino
quedaría relegada a su sombra, y mi mente indígena no contendría sino
pensamientos fantasiosos que perpetuarian la fisura que trato de sanar. El destino era una
coordenada central para los pueblos Nórdicos. Ellos dedicabam sus niños al dísir, el guardián del espíritu, los
poderes del destino que determinaban su individual máttr ok megin, sus capacidades personales y sus posibilidades de
éxito. Después, los ritos de paso permitian un compromiso y dedicación
consciente hacia este destino. Es el trabajo del adulto
maduro. La ruptura con ceremonias iniciáticas de la Cristiandad y la Iluminación ha asegurado la fragmentación
del orden social en las culturas de orientación européa. Culturas enteras no han realizado el paso hacia su estado
adulto.
Caminar a través de la puerta del holocausto alemán es mi rito de paso.
Yo nací alemán, crecí en la Alemania de la post-guerra, tras la Segunda Guerra
Mundial, y dejé -- o huí de -- la República Federal de Alemania para vivir en
los Estados Unidos de América. Todo esto contiene, sin duda, mi
destino, mi máttr ok megin. Esto es claramente lo que
he realizado, incluso elegido hsta cierto punto. Finalmente, el abandono de mi
pueblo fue un fracaso como maniobra disociativa. El Atlántico creó una gran
distancia exterior, pero el velo interno está todavía abierto. Puede ser rasgado en cualquier momento. Sentado en el arroyo de la montaña, soy consciente
que mi velo interior ha sido rasgado irreparablemente y que necesito
enfrentarme con mi rito de paso.
La probabilidad de
catástrofes aumenta mientras permanezcamos desconectados del conocimiento
ecológico tradicional; mientras permanecemos -- en las culturas occidentales --
desconectados de lo femenino, del cuerpo y de la naturaleza. Mi tormento emerge
del darme cuenta de que la única forma de recuperación para mí implica ahondar
en mis sentimientos de vergüenza y caminar a través de Auschwitz, de Hitler,de
los Neonazis, de Wotan, de Heidegger, de Jung , de la Cristianización hacia lo
que sea que me espere más allá. Para los antiguos pueblos Nórdicos lo sagrado
se experimentaba en la certeza de su destino; noción que ha sido desde entonces
completamente pervertida por los Nazis. Parte del desafío de mi destino ha sido
el construir un puente interno (si no externo) desde la Alemania del norte
hacia los Estados Unidos, especialmente California, y hacia sus culturas
nativas.
“Honor” es una palabra que
esta casi intrincadamente conectada con lo masculino. El Ehre alemán está
etimológicamente conectado con “gracia” y “regalo.” Las gentes del antiguo
Norse rezaban por sus sentimientos de conexión con lo sagrado y a la certeza de
su honor. Ellos se orgullecian justificando su destino, haciendolo conocer, y
deseandolo ser reconocido. Esto significa que tenian que conocer y aceptar sus
destinos y trabajar para manifestar la
naturaleza de lo que entendían esos destinos eran. De esta manera comulgaban
con lo sagrado. El rito de paso durante la adolescencia fortalecía el
compromiso con sus destinos. Los destinos de la tribu
eran el tejido de los destinos individuales. Uno honraba a su tribu, honrando su destino
individual. Yo no puedo sino escribir como un alemán. Como tal estoy también
escribiendo por Alemania. A fin de restablecer mi honor personal, necesito
recuperar mi sentimiento de conexión con lo sagrado y con mi destino.
Alemania y el patrimonio
Nórdico perdió su honor durante el Tercer Reich. La
comprensión del destino fue pervertida. El honor de Alemania puede únicamente
ser restablecido mediante la profunda conexión con el tejido sagrado de su
ecología. Este no es un acto grandioso; es un enfrentamiento humilde con las
cenizas de gente quemada. Tengo la obligación de honrar mi destino personal a fin de
restablecer mi conexión personal con lo sagrado. Haciendo esto, me enfrento
también con una obligación tribal, "el honor de Alemania." Este es un
pensamiento tan repugnante como inevitable. El honor ha sido masculinizado, los
hombres se preocupan por su honor. Esto es ajeno a la mayoría de las mujeres,
quienes ven la vida desde una
perspectiva fundamentalmente relacional. El honor de los antiguos podría haber
sido simplemente algo como lo siguiente: Honro la tierra porque comprendo mi
relación con ella; Honro mi comunidad porque veo que soy parte de su tejido e
historia; Honro a mis amigos porque afirmo sus destinos; Honro a mi destino, y
así afirmo mi relación con lo sagrado.
Quizás el honor nunca fue esto; pero quizás en un tiempo fue afirmativo,
relacional y conectado con el amor y el amor hacia uno mismo. Willy Brandt
estuvo con su mujer cuando cayó de rodillas en Auschwitz; él afirmó la
relación. El lado femenino del honor significaría que es honorable apreciar lo
femenino y la naturaleza. Mi honor es mi conexión. No tengo honor alguno sin integridad. El honor reside
en el caminar a través de Dachau y Neuengamme. El deshonor camina alrededor de
estos lugares de dolor, duelo y vergüenza. Los antiguos pueden hablar de nuevo
sólo si les escuchamos. El honor está en encarar la tortura del espíritu Judio,
gay y gitano.
Miro hacia
las montañas de mi alrededor. Mi recuerdoo está íntimamente relacionado con mi
llegada a los Estados Unidos. No puedo concebir que hubiera sucedido de otra
manera.
La Posibilidad De Recuperar Perspectivas Indígenas Europeas Sobre
Prácticas Nativas Curativas.
Desarrollando las Bases Para
Intercambios de Conocimiento Respetuosos
El interés
en prácticas curativas
nativo-americanas ha aumentado dramáticamente durante los pasados años. Este
oleaje de curiosidad se ha visto abastecido por la conciencia de los límites
del paradigma convencional de curación occidental, y de la perdida de conexión
espiritual dentro de uno mismo, con la comunidad y con la naturaleza. Hoy en
día, el anhelo por recuperar un enfoque curativo holístco conduce a muchas
personas a explorar prácticas nativas. Aunque el deseo de esta exploración es
valido e importante, despierta preguntas no solamente éticas y políticas, sino
también epistemologicas, y en particular: ¿Es la manera Euro-americana de
conocer las prácticas curativas indigenas compatible con la comprensión y uso
nativos de estas prácticas?
Realizo esta
pregunta con el fin de promover la auto-reflexión de los Euro-americanos desde una perspectiva indígena..
Permitidme explicar un poco lo que quiero decir con esto. Mis investigaciones
y experiencias trabajando con pueblos
nativos -- en ambos continentes América y Eurasia -- me han persuadido de que
la única manera de apreciar y comprender
adecuadamente la vida, sociedad, mitología, cosmología, filosofía y ciencia
indígena es desde una perspectiva indígena. Dado que nací en Alemania, nunca podría convertirme en un
nativo-americano. Sin embargo, mis raíces ancestrales se extienden hasta las
tradiciones nativas Germánicas y pre-Indoeuropeas de Europa, y mediante el
compromiso y dedicación a ciertos trabajos y practicas puedo reconectar con
esas prácticas antiguas curativas. (Esto es lo que muchos ancianos
nativo-americanos dicen cuando discuten este tema.) Estas son mis raíces
nativas. Desde esta perspectiva, como un “Teuton
nativo,” por así decirlo, puedo
acercarme a otros pueblos nativos, como los Diné Nativo-americanos (Navajos).
De esta manera, la conversación y la investigación pueden darse plausiblemente
en un contexto de intercambio, mutualidad e igualdad, en lugar de uno de
apropiación. Sin embargo, esto sólo puede ser posible si simultaneamente
confrontamos los obscuros hechos de colonización . (Además, gente de ascendencia alemana necesita paliar las
perversiones y abusos, pasados y presentes, de las tradiciones nativas por
ideologías fascistas.) A menos que los occidentales se acerquen a las culturas
nativas desde la perspectiva de la recuperación de sus propias mentes ancestrales,
la esencia de todas las tradiciones nativas permanecerá siempre como el Otro
-- esto es, fundamentalmente ajena, diferente, partida, separada, más
allá del alcance de la identidad del investigador.
Nacido en Alemania, he sido
entrenado como psicólogo clínico en el paradigma occidental de investigación y
erudición. Mis experiencias con gentes nativo-americanas y el alcance de su
conocimiento científico indígena no sólo me han proporcionado humildad, sino
tambien me han enseñado las limitaciones de las epistemologias Euro-americanas
a la hora de comprender las maneras nativas de conocer, sus ceremonias y sus
prácticas curativas. Como consecuencia, sugeriría que si queremos desarrollar
seriamente un enfoque empático e igualitario de comprensión de las prácticas
curativas indigenas, entonces tenemos que reflexionar en como hacerlo de forma
apropiada y respetuosa.
Mi enfoque básico en
relación a esta compleja cuestión es el siguiente:
-- Parte de
considerar seriamente el conocimiento nativo (incluyendo su conocimiento médico
y curativo) implica el tomar en serio sus maneras de conocer e intentar
comprenderlas en sus propios términos (empáticamente, por así decirlo).
-- Si tal análisis muestra
que las maneras nativas de conocer son cualitativamente diferentes, entonces
tenemos que mirar críticamente hacia nuestras propias maneras de conocer y sus
cualidades y valores inherentes.
-- Si encontramos que las
cualidades y valores eurocentricos son inherentemente problemáticos, o no
enteramente respetuosos hacia las maneras indígenas de conocer, entonces
necesitamos encontrar una posición alternativa desde la cual conducir nuestras
investigaciones científicos.
-- Es mi sugerencia que
esta posición alternativa debería implicar la recuperación de las raíces indígenas
de las personas que investigan desde el marco del paradigma (s)
eurocentrico(s).
-- Esto permite la
integración y revisión crítica de los logros científicos pasados (en su sentido
más amplio), y un enfoque hacia el conocimiento (curativo) indígena de otros
pueblos dentro de una epistemologia y perspectiva de valores comparables. El
resultado sería una relación entre investigadores recuperando marcos nativos e
investigadores viviendo ahora en culturas nativas, donde la exploración e
intercambio de conocimiento estarían basados en la igualdad. No una hazaña
fácil.
La exposición a prácticas
curativas indígenas -- americanas, por ejemplo, debería ser para los
Euro-americanos una ocasión para desarrollar y recordar sus propías raíces y enfoques
curativos nativos. Este proceso incluiría la integración de los logros médicos
y psicológicos occidentales desde
perspectivas nativas Euro-americanas. Si bien este enfoque puede constituir
un desafio, es necesario debido a las profundas diferencias paradigmáticas
entre las ciencias occidentales e indígenas.
Comprendiendo la “Mente
Buena”
Comparemos la ciencia
nativa con la ciencia occidental.
El investigador escéptico Euro-Americano estaría interesado primariamente en la eficacia de
los métodos curativos nativo-americanos, e intentaría aislar los elementos eficaces o las condiciones
consideradas necesarias o esenciales en las ceremonias curativas. El
investigador empático, además de
desarrollar este enfoque analítico, prestaría atención al “contexto ÿ las expectativas” (set &
setting) originales, e intentaría validar los enfoques nativos o encontrar
similitudes dentro de los paradigmas convencionales -- por ejemplo, bien a
través de enfoques psicoterapeuticos como la programación neurolinguística o el
aconsejamiento Rogeriano, bien por
medio de la investigación bioquímica de los agentes curativos de ciertas
yerbas. El enfoque científico occidental implica generalmente la eliminación de
lo que los investigadores consideran inocuo, y el aislamiento de lo que consideran efectivo. Mediante este proceso,
la ciencia ocidental hace “Otro” -- ignora y relega en nuestra sombra cultural
-- lo que es esencial de acuerdo a la
comprensión indígena.
La ciencia indígena, por
otro lado, comenzaría con la comprensión nativa, culturalmente específica ,
ecológica e históricamente enraizada, de “la mente buena,” una manera
equilibrada de vivir en una comunidad y
tierra particulares. La curación se hace necesaría cuando “la mente buena” se
desequilibra debido a razones proveidas por los mitos y las historias
culturales. Las prácticas curativas nativas, entonces, son un enfoque integral
sintético hacia lo que se halla desequilibrado. La ciencia indígena orienta al
sanador hacia el lugar de la fábrica donde hay una fisura, donde la totalidad
necesita ser restablecida. Las
ceremonias implican la práctica y conocimiento precisos diseñados para crear
equilibrio en todos los niveles (dentro de la persona en los niveles mental, espiritual,
emocional y físico, y a través de ello en
los niveles de los espíritus, de la comunidad, y de la naturaleza que
sostienen los niveles individuales). Las ceremonias son la ciencia nativa, y su
eficacia proviene de la integridad y
totalidad de la ceremonia curativa en sí misma.
Los elementos de la Ciencia
Nativa
La escritora
nativa-americana Pam Colorado ofrece algunas de las coordenadas de la ciencia
indíegna:
Al igual que la ciencia
occidental, la ciencia indígena se basa en la observación directa; existen
pruebas para asegurar validez, y los datos son usados para pronosticar y
generar predicciones. Los individuos se entrenan en diversas especializaciones,
por ejemplo, herbalismo, observación del clima, mantenimiento del tiempo y
salud mental. A diferencia de la ciencia occidental, los datos desde la ciencia
nativa no son usados para controlar las fuerzas de naturaleza; en su lugar, los
datos nos cuentan maneras y medios para acomodar a la naturaleza. Otras
distinciones críticas incluyen:
1. El científico indíegan
es una parte integral del proceso de investigación y existe un proceso definido
para asegurar esta integridad.
2. Todo la naturaleza se
considera inteligente y viva, siendo así una compañera activa de la
investigación.
3. El propósito de ciencia
indígena es mantener el equilibrio.
4. En contraste con las
nociones occidentales de tiempo/espacio, la ciencia indigena colapsa el tiempo
y el espacio con el resultado que nuestros campos de investigación y
participación se extienden y sobreponen con el pasado y el presente.
5. La ciencia indígena se
preocupa de las relaciones, tratamos de comprender y completar nuestras
relaciones con todos los seres vivientes.
6. La ciencia indígena es
holística, se basa en todos los sentidos incluyendo los psíquicos y
espirituales.
7. El punto final de un
proceso científico indígena es un lugar reconocido y conocido. Este punto de
equilibrio, al cual mi tribu se refiere como la Gran Paz, es ambas cosas
pacífico y electrificantemente vivo. En el regocijo del equilibrio exacto, la
creatividad ocurre, por lo cual podemos
referirnos a nuestra manera de conocer como una ciencia de la vida.
8. Cuando alcanzamos el
momento/ lugar de equilibrio no creemos
que hemos trascendido nada -- decimos que estamos en nuestro estado normal!
Siempre permanecemos corporealizados en
el mundo natural.
9. El humor es un
ingrediente crítico de toda búsqueda de la verdad, incluso en los rituales más
poderosos. Esto es así porque el humor equilibra la gravedad.
Las motivaciones de las
investigaciones indígenas y occidentales difieren significativamente: Los
curanderos nativos investigan con el fín de aumentar la integridad y totalidad
de la fábrica comunal, y para beneficiar a los individuos que son la parte de
la misma. En contraste, las investigaciones occidentales de prácticas indígenas
curativas rara vez benefician a los pueblos investigados. (Sin embargo, proveen una manera de conocer
las limitaciones del paradigma de curación occidental, así como también sucesos
que los científicos occidentales normalmente consideran anómalos, inexplicables
o no existentes)
Espíritu y Arquetipo
Permitidme explicar estas
diferencias paradigmáticas un poco más mediante el ejemplo del pueblo
Diné. He escogido este ejemplo no
porque los Diné son la tribu nativa más
popular en este continente, o debido a las hermosos pinturas que han atraido
atención sobre sus ceremonias curativas, sino porque el pueblo Diné parecen
haber intercambiado conocimiento con tribus nórdicas durante las antiguas
migraciones del oeste. Es en este
contexto relacional en el cual yo, como una persona recuperando y recordando
mis antiguas raíces Myrging, por ejemplo, busco aprender de las tradiciónes
Diné.
La percepción de la imagen
de un pintura de arena como símbolo o como espíritu marca la diferencia entre
el conocimiento de los Diné y el conocimiento Euro-americano. Las pinturas
secas presentan seres que son importantes en el mundo del pueblo Diné. La mente
occidental las comprende como una asamblea de símbolos que representan ciertos seres que son importantes en el mundo
Diné; son normalmente vistos como
“símbolos curativos,” donde cada parte de la pintura de arena representa otra
cosa. Esta interpretación refleja la fisura de la
mente occidental: Las diferentes partes de la pintura de arena apuntan hacia
algo que esta en otra parte, fuera de la representación.
La mente tribal partcipatoria se relaciona de una forma totalmente
diferente con la pintura de arena: Las deidades y los otros seres están
en la pintura de arena. La elaboración
de la pintura de arena es la creación de la presencia de los seres. Los
seres no están separados en modo alguno de su apariencia en la pintura de
arena. Una vez la pintura de arena esta allí, ellos están allí. Esta
simple distinción marca mundos de diferencias: si una pintura de arena es un
símbolo de algo, o si es un tipo de ser. Y esta diferencia indica el
tipo de conciencia envuelta en la investigación. En un caso tenemos una
curación símbolica, en el otro es el espíritu el que cura. Na existe ninguna técnica
sencilla que pueda salvar esta diferencia. Cada
comprensión es el reflejo de una manera distinta de ser en el mundo. No existe
la posibilidad de poder cambiar de la una a la otra. El uso de trances bien
como trabajo simbólico o bien para buscar curación con y desde el espíritu (s)
es una indicación del tipo de conciencia y realidad en la que
participamos. (Mi lenguaje en este
artículo esta primariamente basdado en las experiencias con tradiciones
nativo-americanas y cuestiones acerca de la curación chamánica en el continente
norteamericano, pero podría realizar declaraciones y observaciones similares en
relación a las tradiciones aborigenes Australianas, tradiciones Africanas,
etc.)
Las interpretaciones Jungianas de las pinturas de arena, mitos o
prácticas curativas tribales no reflejan la mente tribal; reflejan el proceso
de la mente occidental. Las psicologías Jungianas y transpersonales son ciertamente
los enfoques occidentales más cercanos a las formas de ser nativas en cuanto a
que validan la fundamental importancia que tienen la participacion mystique y
las experiencias espirituales. Sin embargo,
son sólo adecuadas y beneficiosas mientras traten con la mente
occidental. Si tales psicologías se proyectan sobre los pueblos nativos, el resultado sólo pueden
ser graves malentedidos. Lo que puede ser un buen punto de partida para la
mente occidental, partiría y disociaría la mente indígena (equivaldría a
psicologizar el espíritu).
Énfasis en la Curación Espiritual
Podemos hacer distinciones
adicionales no solo acerca de la investigación, sino también sobre el uso
de los enfoques curativos nativo-americanos en un
contextoEuro-americano. Las ceremonias llamadas “posadas del sudor”
(“sweatlodge”) son un enfoque curativo muy conocido que es también usado por
gente no-nativa. La mente occidental puede entender fácilmente los beneficios
de la experiencia de sudor por medio de su conocimiento sobre las saunas, por
ejemplo (los efectos del calor sobre el sistema inmune, etc.). Sin embargo, el
nombre posada del sudor (“sweatlodge”) fué
acuñado por los Euro-americanos;
cada tribu tiene su propio nombre específico para esta ceremonia que está
incrustada en la estructura profunda de cada cultura específica (tal como Inipi
entre el Lakota). Seguramente es cierto que muchos Occidentales se han
beneficiado tremendamente de las experiencias en posadas del sudor. Pero creo
que el efecto curativo no es el mismo que el que produce a una persona nativa.
La curación que el viaje simbólico en la matriz que la Tierra Madre provee
(como muchos Euro-Americanos lo han descrito) es diferente de la curación que
una persona nativa recibe mediante el encuentro con el espíritu durante estas
ceremonias. Como debe ser evidente ahora, no es la raza o los antecedentes culturales
los que crean la diferencia o el contexto, sino si nos hallamos o no en nuestra mente indígena. Esto significa que
una persona de ascendencia Europea, por ejemplo, puede estar en su mente
indígena si él-ella ha trabajado en su recuperación, y una persona de
ascendencia indígena más reciente puede estar totalmente disociada de sus
antecedentes y negar su importancia o la historia de la colonización.
El rito de la onikare
(la posada del sudor) hace uso de todos los Poderes del universo: la tierra,
y las cosas que crecen de la tierra, el agua, el fuego y el aire. El agua
representa los seres de Trueno, que vienen miedosamente pero traen la bondad,
para el vapor que viene de las rocas, dentro del cual está el fuego, que
asusta, pero nos purifica de modo que podemos vivir de acuerdo a la voluntad deWakan-Tanka , y si nos volvemos muy
puros, Él puede incluso enviarnos una visión. . . .
Cuando nosotros salimos de
la posada del sudor, somos como las almas que se han guardado, como describí
antes, y que regresan a Wakan-Tanka tras ser purificadas; porque nosotros,
también, hemos dejado atrás en el Inipiposada
todo aquello que es impuro, y nosotros podemos vivir como el Gran Espíritu, que
está detrás de éste. (Black Elk)
Otro ejemplo relacionado es
el siguiente: Dentro del paradigma occidental recogemos una yerba por sus
conocidas propiedades curativas de cierta aflicción. La recolección de yerba es
un evento enteramente diferente en un contexto nativo. Aquí, es un acto
ceremonioso que involucra el espíritu y, especialmente, los espíritus de la
planta que se va a recolectar. Es un acto participatorio con las relaciones de
la planta que presupone un detallado conocimiento, incluyendo el conocimiento
de su “lenguaje.” Requiere el conocimiento de los ciclos y de las preparaciones
necesarias para la recolección. Significa entender a las plantas como a seres
inteligentes. Esto ya no es entonces la recolección de una yerba, sino un
compromiso y una cita con el espíritu para que nos ayuda a sanar. Lo que sana es
más que el ingrediente químico beneficioso de la yerba.
Conocer los
beneficios médicos de la purificación en una posada de sudor o los agentes
químicos efectivos en una yerba curativa es ciertamente útil. Pero si este
conocimiento no es integrado en el contexto de la ciencia indígena, no podemos
sino fracasar en entender los enfoques curativos nativo-americanos.
Sacadas fuera de su
contexto, las prácticas curativas indígenas, tales como la posada de sudor o la
medicina herbaria, pueden realmente contribuir a la disociación patológica del
espíritu -- haciendolo “Otro” -- y con
ello perpetuando la enfermedad psico-espiritual que es nuclear en nuestra
cultura moderna y tecnológica. Por
ejemplo, la mera utilidad de la técnica del sudar (como un tratamiento
de calor para la relajación o purificación fisiológica) es fundamentalmente
diferente que el equilibrio integral dentro de la personalidad, la comunidad,
la naturaleza y el espíritu que una persona tradicional esperaría. Si podemos
reconectar con nuestras propias mentes indígenas, sin embargo, quizás podríamos
empezar a entender la ciencia indígena
que creó estas exquisitas ceremonias curativas.
Esta “retribalización” de
nuestras mentes podría establecer un puente entre la sabiduría de la ciencia
indígena y algunos desarrollos de las modernas ciencias de la salud -- como por ejemplo técnicas neo-chamánicas, e
interpretaciones alternativas de la relación entre identidad-mundo disponibles
hoy en psicología transpersonal y medicina holística. A través del contacto con
nuestra identidad indígena, la voz del Otro puede empezar a emerger cuando nos
implicamos en esos enfoques y técnicas alternativas.
Si la voz del Otro comienza
a emerger -- aunque limitada y distorsionada -- una profunda pregunta aparece: ¿Qué
estamos intentando, sanar nuestra identidad occidental, Euro-americana, o
nuestra identidad indígena? Si lo
que estamos intentando es sanar nuestra identidad Euro-americana dentro del
paradigma existente, entonces podemos, de hecho, estar perpetuando la
disociación que es la la raíz de la aflicción psico-espiritual que necesita ser
sanada. Como en una enfermedad iatrogénica (medicamente inducida), el “remedio”
-- sí no es apropiado -- puede convertirse en una fuente adicional de
enfermedad. Estas es una de las razones por las cuales los pueblos indígenas se
preocupan por el empleo decontextualizado de sus enfoques curativos.
El funcionamiento de la
mente indígena puede ser indicado diciendo que una persona tradicional esta situada
en el centro (e.g., el árbol de vida) de procesos tales como la comunidad, los
espíritus ancestrales, los ciclos ceremoniales, las historias tribales, los
ciclos estacionales, los ciclos astronómicos, la naturaleza/ lugar, espiritus
protectores, así como medicina personal (mattr
ok mégin). En este sentido, sanarse
significa estar situado en este centro en equilibrio, o, dicho de otro modo,
implicado en una conversación con todos esos niveles de la forma más intensa
posible. El curandero facilita este proceso mediante su detallado conocimiento
de los procedimientos locales apropiados. La recuperación de la mente indígena
significa reanudar esta conversación
(tanto si ha sido interrumpida recientemente o hace miles de años). Los
enfoques curativos sintomáticos o disociativos no están interesados en la
integridad de esta conversación, sino tan sólo en aspectos aislados cuya
relevancia es definida por la cura sintomática prescribida.
La técnica correcta usada
en la estrategia disociativa es peligrosa porque simula la apariencia de una
curación más profunda que no ocurre realmente (a pesar de los beneficios
individuales). Si, por otra parte, nos comprometemos a sanar nuestra identidad
indígena mediante el recuerdo de nuestras propias maneras curativas indígenas,
entonces la curación individual puede ser también la curación de la comunidad
-- y del paradigma patológico y disociativo.
Esta retribalización de
nuestras mentes podría permitir el establecimiento de un nuevo puente entre la sabiduría de la ciencia
indígena y algunos desarrollos de las modernas ciencias de la salud (tales como
las psicologías transpersonales y la medicina holística): Mirando desde el
centro de nuestras propias raíces indígenas estas alternativas puden ser
integrarse de una forma inesperada aunque antigua. La voz del Otro --nuestro
propio Otro -- podría empezar a emerger
permitiendo una nuenva relación entre nuestra identidad y el mundo,
fundamentando los desarrollos de la ciencia occidental alternativa en nuestra
identidad y lugar de procedencia.
Las Dimensiones Cósmicas de la Curación Indígena
Dentro de el paradigma
médico occidental convencional, el objectivo terapéutico es la identificación
clara del síntoma y el análisis lineal de su causa. Los enfoques médicos
holísticos han expandido este enfoque incluyendo una comprensión sistémica de
las causas, que incluye las dimensiones espirituales (más allá de las
dimensiones emocionales agregadas por la psicología de salud). El paradigma
convencional se centra en la patología, mientras que los enfoques médicos
holísticos comienzan a centrarse más en las nociones de salud, estando de esta
manera más cercanos a las ciencias indígenas.
Tras la revisión que he
realizado de la literatura disponible, creo que es preciso decir -- aunque las generalizaciones siempre son
peligrosas -- que los pueblos nativos comprenden la enfermedad y la curación en
un contexto cultural que requiere el equilibrio de la gente afligida dentro de
su propio universo cultural. Diferentes
culturas nativas usan diferentes historias validas para explicar las
incidencias de la enfermedad. Atienden a
todos los aspectos de la persona enferma (mental, emocional, físico,
espiritual así como comunitario), y usan un enfoque multidimensional con el fin
de re-equilibrar al enfermo dentro de el cosmos indígena. Los enfoques
curativos indígenas implican un control de calidad (equilibrio) diferente del
modelo lineal occidental de control monocausal.
Por continuar
con el ejemplo de los Diné: las diversas ceremonias de canto (”chantways”)
incluyen canciones, rezos, sudor, yerbas, actuaciones, baños, pinturas de
arena, etc. entre sus componentes (las ceremonias duran hasta nueve de días).
Cada una de las ceremonias de canto conecta al curandero con la historia de creación Diné, que es la que da
normalmente el origen del uso de la ceremonia en sí. Así, los curanderos pueden equilibrarse dentro del mundoNavajo a
través de su literal (no metafórica o simbólica) ubicación en ese punto del
universo en el cual el equilibrio (la curación) se hace posible. Este lugar de
equilibrio está definido por un complejo sistema de diagnóstico, la comprensión
de la historia de la creación, y
detallados procedimientos diversos. La realización de todo esto requiere
un extenso conocimiento ceremonial.
La
complejidad de estas ceremonias de canto y su uso es tal que su aprendizaje
puede fácilmente compararse con la adquisición de un PhD por cada ceremonia de
canto. Estas ceremonias reflejan una comprensión muy detallada del mundo en el
cual los Diné viven. (Lo mismo podría
decirse de otras tradiciones nativas.)
Conectando con Raíces Europeas
Algunos lectores podrían
pensar que esta perspectiva es enteramente ajena a las concepciones
Eurocéntricas del mundo. Pero eso es cierto sólo si restringimos nuestra visión a las prácticas médicas dominantes en
la actualidad. Si pudieramos ir atrás tan sólo cien años, empezariamos a
encontrar rastros de una comprensión cultural de la salud, la enfermedad y la
curación muy similar que nos llevaría a las culturas Indoeuropeas más antiguas
-- las mismas culturas que luego desarrollaron un enfoque disociativo sobre
estas cuestiones. Una revisión de la literatura pertinente rinde datos que
rápidamente nos guían hacia una comprensión de la antigua comprensión Indoeuropea
e incluso pre-Indoeuropea sobre la
salud y el equilibrio. Aquí encontramos
la conciencia que sanar (el acto y la palabra) está conectado con totalidad,
integridad y lo sagrado; como el hataali de los Diné (el cantor de la ceremonia de
canto), los curanderos indoeuropeos tenian que entender la estructura total del
cosmos y estar preparados para manipularla.
Considerando el vocabulario
IE (indoeuropeo, J.W.K.) sobre el acto de curación, he observado que uno de los
términos normalmente usados en este contexto,*kai-lo-, significa
“totalidad, integridad.” Lo increíble de tal tarea de producción o
restauración se hace evidente cuando
uno se da cuenta que no es solamente un cuerpo dañado lo que uno restaura en su
totalidad y salud, sino el mismísimo universo. También he observado que el
verbo usado para denotar “curación,”*med-, acentuaba el conocimiento y autoridad que
permiten a un curandero crear el orden apropiado en un paciente enfermo. El pleno alcance de tal conocimiento se
revela ahora en todo su grandeza: el curandero debe comprender y estar
dispuesto a manipular nada más y nada menos que la estructura total del cosmos. (Énfasis añadido) (Bauschatz)
Además, la continuada supervivencia de los pueblos
nativos Euroasiáticos (como los Saami en países del norte de Escandinavia, los
Kola Península, y diversas culturas Siberianas) deja abierta la posibilidad de
recuperar las prácticas y raices indígenas Euroasiáticas -- facilitando de esta
manera la comprensión de tradiciones
nativas de otras culturas. Aquí se hallan pueblos nativos de tradiciones
conexas que pueden ayudar a otras gentes Eurasiáticas a curar su disociación y
reanudar la conversación curativa con sus antepasados, la tierra, las
historias, los ciclos, etc.
Por ejemplo, como un Alemán cuya ascendencia se remonta a
las tribus que habitaban alrededor del Báltico y a lo largo del valle del Rin,
he comprendido las ceremonias curativas nativo-americanas desde la perspectiva
de Yggdrasil, el árbol de vida Euroasiático. Yggdrasil, símbolo de una
cosmología compleja y holistica compuesta de humanos, naturaleza, y espíritu,
es central no solamente en tradiciones Nórdicas, sino también en muchas
tradiciones chamánicas de Asia. Los
componentes descriptivos de esta cosmología son precisos, orgánicos, e
interelacionados, reflejando un tipo de equilibrio desarrollado y alcanzado por los pueblos nativos de
Europa del norte por milenios. Conocer el tronco, las raíces, las ramas y las hojas de este
árbol me enseña equilibrio. Yggdrasil
enseña acerca de relaciones y curación. Desde la perspectiva de mi propia
ciencia nativa indígena, puedo acercarme a
la ciencia indígena desarrollada por los pueblos nativos de este
continente en sus prácticas curativas. Lo que aprendo desde esta perspectiva
indígena es diferente de lo que aprendo cuando lo hago desde la perspectiva de
la ciencia occidental.
La entrada
para acercarse al centro de la curación y conocimiento indígena, el árbol de
vida de la propia tradición, es diferente para gente diferente. En el continente
norteamericano incluye el enfrentamiento con el genocidio de nativos-americanos
y la destrucción continuada de sus culturas. Para los alemanes, la entrada
incluye un enfrentamiento con el holocausto y el abuso fascista de la mitología
Nórdica. Africanos de America del Norte tienen que enfrentar el paso del medio
-- el viaje desde Africa en barcos de esclavos -- en su proceso de
recuperación. ¡Y el propósito de estos enfrentamientos no es la evocación de
sentimientos de culpabilidad y la recitación de mea culpas! El caso es que
es en estos puntos donde ciertos procesos disociativos se originaron o vieron
aumentados. Entrando en estos espacios de noche obscura del alma significa
reanudar la conversación con los antepasados que fue interrumpida en esos tiempos.
Es una curación chamánica. El poder de la curación
radica en estas sombras de la historia. Sin estos enfrentamientos toda curación
tendrá menos poder y la carecerá de fundamento. Y viceversa, el enfrentando con
estas cuestiones dolorosas como parte de una cultura dominadora o dominada (o
ambos en una persona) facilita la emergencia de un tipo de curación de
tremendas conexiones -- antiguo, pero a
su vez nuevo y renovado; una curación tanto para los antepasados como para el
presente y el futuro.
Cuando trato de penetrar en lo que significa estar vivo estos días en
1996, en cual puede ser mi obligación como individuo, entonces tengo que estar
presente en una variedad de formas.
En el umbral de esta presencia, encuentro una variedad de guardianes:
La tierra en la que vivo no es la tierra de mis antepasados -- es la tierra
ancestral del pueblo Ramaytush de la
península de San Francisco. La belleza de la tierra en la que vivo ha sufrido
las consecuencias devastadoras del progreso tecnológico --superpoblación,
sobreedificación, contaminación de las aguas, contaminación del aire... Vivo en
una sociedad donde la destrucción de sus culturas aborígenes es apenas
reconocida y no es sufrida por la mayoría de la gente; viviendo en esta
sociedad soy en cierto grado complice de la continuada consumación del racismo
y del genocidio cultural; sin embargo, también vivo en una ciudad que es
probablemente uno de los lugares más ricamente multiculturales de los Estados
Unidos.
Mi ascendencia Germánica me situa en la entrada del holocausto: Las
manera en que Hitler pervirtió la mitología en servicio del genocidio ((Nunca
olvidaré la imagen de la diosa Nerthus conduciendo su ganado a los pies de
Hitler que vi en el Museo de Holocausto en D.C.). Las aberraciones de los
Vikingos -- otro guardián del umbral. Transpasar estos y otros guardianes, siendo testigo
de lo que guardan es la curación de viejas heridas colectivas que me fueron
transmitidas a mí como individuo, transmitidas consciente e inconscientemente. Estos
guardianes no permanecen en el umbral simplemente para propagar culpabilidad.
Los guardianes son medicina para la
sombra colectiva del mundo Occidental. Ellos son la medicina del recuerdo con
todo lo que ello conlleva, sea temor, dolor, culpabilidad, enfado....
Habiendo tomado esta
medicina veo los bosquejos de un árbol antiguo del cual se habla en una lengua
simultáneamente poética y científicamente precisa. En
este árbol se cuentan historias acerca del Gran Regreso, la gran ronda de la
precesión de los equinocios, los ragnaröks del pasado. El spakona y el spamadhr viajan a lo largo de este árbol a
través del puente del arco iris, a través de la via láctea -- bifrost -- hacia
las almas ancestrales del pasado y del futuro. Estos visionarios colocan a
aquellos en necesidad de curación en este centro del universo, uno de los
muchos conocidos por ellos, para ver si pueden ayudar al enfermo a encontrar su
lugar de equilibrio. Se cuentan muchas historias en el árbol, de ascendientes, de comercio, y
de migraciones. Las ceremonias tienen lugar para rendir honores a los grandes y
pequeños ciclos pequeños de la estación, para honrar la ley de balance, de fri pr. La
comunidad se reune alrededor del árbol. Celebro la ceremonia para honrar a los
espíritus protectores, los dísir, y
los máttr og megin que ellos retienen para mí; celebro la
ceremonia para encontrar equilibrio y para honrar balance. Miro a las estrellas
y veo la imagen de un animal parecido a
un ciervo y miro los grabados en las rocas alrededor del árbol y veo imágenes
de diversos ciervos. Y veo barcos, barcos llenos de antepasados viajando por
los cielos y viajando a través de los mares. A través del arroyo tres espíritus aparecen. En la
roca veo el ciervo llevando el sol. Mi conversación (o rezo o canto) es con
todos ellos. Ofrezco ámbar mientras me hallo sostenido por todo esto y por los
guardianes.
La única manera de alcanzar
el árbol para alguien como yo es transpasar los guardianes y tomar la medicina
que ofrecen. Ellos ofrecen su dolorosa medicina con amabilidad.
Todo esto me
ayuda a comprender cual es mi
obligación mientras recupero recuerdos antiguos para el futuro, hoy.
Esta
perspectiva es el resultado de 25 años de trabajo personal y académico, que
incluye dolorosas miradas hacia la
obscuridad y hacia aspectos frecuentemente negados de la historia --
colonialismo, genocidio de pueblos nativos, el holocausto Nazi, entre
otros. Una manera de etiquetar este
proceso sería llamarlo una
re-soicalización. El cambio de conciencia y paradigma al que he aludido antes en este artículo no
consiste en el uso aislado de diversas técnicas indígenas o chamánicas, sino en
la labor de hacer que el mundo aparezca de manera diferente ante mis ojos --
proceso que está ejos de estar terminado.
Reflexiones sobre la Ciencia Indígena
Los artículos de este
número de ReVision se han agrupado bajo el título “Ciencia Indígena.” Las
convenciones podrían tentarnos a relegar los conocimientos descritos bajo este
título dentro de las categorías de disciplinas bien establecidascomo la
arqueología y la antropología, o
disciplinas emergentes como la arqueoastronomía. Hacer esto implicaría perder
un importante punto inherente en todos los artículos (tanto si están
explícitamente escritos desde una perspectiva nativa de la ciencia como si no):
Los pueblos indígenas o tribales o
nativos han mantenido por milenios una práctica de conocimiento vivo que puede
ser legitimamente llamado científico -- y estas ciencias indígenas continúan
existiendo entre la gente indígena superviviente. En la primera
contribución a este número, Pamela Colorado describe como acuñó este término en
1977 y ofrece sus consideraciones en relación a la elección de esta
terminología: "...Si pudiera encontrar una manera de hablar de las ciencias indígenas, y de
cuanto más ricas y plenas son en muchos entidos que la ciencia occidental,
quizás los científicos occidentales verían algo de lo que podrían aprender. Quizás entonces se
relacionarian con nosotros, y quizás entonces dejarian de matarnos. Lo he pensado simplemente de esta manera, como una
protección -- no solamente para los pueblos indígenas sino también, quizás,
para todos los pueblos. "
Presentar el conocimiento
científico nativo dentro de las convenciones de la arena académica despierta preguntas interesantes sobre las maneras
establecidas de conversación: ¿Existe una manera particular en la que este
antiguo conocimiento debe ser acogido en el discurso académico (una forma ajena
a la de los practicantes de la ciencia indígena)? ¿Existe una responsabilidad
particular que los participantes del discurso establecido podrían tener al leer
y responder a un conocimiento que ha
sido históricamente invalidado mediante el imperialismo y el colonialismo? ¿Es
necesaria alguna preparación para realizar el cambio desde un leer y dialogar
dentro de el paradigma occidental a relacionarse con el conocimiento desde un
paradigma muy diferente?
Aunque dejaré al lector
cavilar sobre todas estas preguntas,
quisiera mencionar que el
intercambio de conocimiento entre pueblos nativos continúa sucediendo hoy en
día en un contexto ceremonial, en un tipo diferente de discurso. El
reconocimiento de los antepasados, del clan, del lugar y la historia juega una
parte importante en este compartir e intercambio de conocimiento-y-regalos.
Podriamos atrevernos a presumir que esto también ocurría con los antiuguos
Pomeranians del Mar Báltico (ver el artículo de Marian Kwapinskís) del mismo modo que ocurre hoy
con las gentes tradicionales de los cinco continentes. Una revista académica
crea un intercambio de diferente naturaleza, una naturaleza ajena a la práctica
que se describe en los artículos siguientes. Pero quizás el lector pueda
encontrar una manera personal de dar hoy la bienvenida a este conocimiento y
pensamiento antiguos.
Las culturas nativas o
indígenas son normalmente definidas de forma comparativa con las culturas occidentales contemporáneas. Rara vez su
carácter contempráneo es resaltado; son o bien una cosa del pasado o un residuo
histórico de maneras de ser anticuadas y desfasadas. Las ciencias occidentales
iluminan lo que sus métodos las permiten ver. Raramente se les da a los nativos
voz directa o se entienden las racionalidades indígenas en sus propios
términos, desde adentro. (Uso los
términos nativo e indígena intercambiablemente y desde la perspectiva de la
conciencia, no en un sentido únicamente político o racial o de lugar origen --
aunque todo es importante). La conciencia occidental es una conciencia centrada
en la personalidad bien delimitada de su medio ambiente y de otra gente
(disociada de ellos), la conciencia oriental se define sí mismo entre los polos
de conciencia egoica y de su transcendencia en el estado de iluminación. La
conciencia nativa se define a sí misma en la experiencia de personalidad, ego
como agente, separada y simultáneamente conectada y permeable a otros egos, la
tierra, los ciclos estacionales, los espíritus y el mundo de lo transcendente,
los sueños, y los antepasados. Como tal, la conciencia indígena es potencialmente accesible a todo el que esté
dispuesto a poner el trabajo y vivir de esta manera. Se
puede ser nativo y vivir fuera de la mente indígena y se puede ser europeo
y estar en la mente nativa..
La creciente fisura de la personalidad
eurocéntrica en relación a sus origenes y a la participación consciente con el
mundo fenomenal (esquismogénesis disociativa) ha conducido a un continuado
espectáculo de imágenes y a una ilusión de control (como Debord, 1994, ha
descrito tan bien). La disociación de la naturaleza, los antepasados y la
comunidad han creado un reino donde el conocimiento y el control total parecen
posibles, al menos en un futuro (ver Kremer, 1992a& b para una discusión
más extensa de esta disociación). Uno de los actos de disociación mas engañosos es que el
pensamiento integral se define como ilegítimo porque no permite un control
suficientemente detallado sobre los hechos. O, más provocativamente: porque no
anhela el ideal de un control
disociado. El pensamiento integral no está interesado en governar los hechos.
Por supuesto, el reino del cual las personalidades eurocéntricas se han
disociado permanece sin ser considerado.
'“Ciencia indígena” es un
término diseñado para las conversaciones entre los pueblos nativos -- sus intelectuales que transportan el
conocimiento tradicional a través de las fronteras -- y las culturas dominantes
(culturas generalmente establecidas en una comprensión eurocéntrica de la
ciencia). Como tal, el término es ambas cosas una afirmación y un recordatorio.
“Ciencia indígena” significa gente nativa reivindicando su poder en los discursos y conversaciones
estructuradas por los poderes dominantes; y ojalá que pueda significar también auto-protección en aras de la supervivencia.
“Ciencia indígena” no es el término técnico de ninguna tribu. “Ciencia
indígena” no es la lengua de intercambio de conocimiento entre pueblos nativos.
Los ancianos que han pensado acerca del
lenguaje más apropiado ven este término como el mejor que tenemos por ahora --
enraizado en el conocimiento de los antepasados, se confronta con el poder de
las ciencias contemporáneas de igual a igual
y prepara el escenario para un diálogo genuino. El término es
recordatorio del poder científico de las formas indígenas de ser y conocer hoy
en día, y de las raizes de todas las ciencias de cualquier modo en que sean
definidas hoy. Es la presencia de una
precisión antigua, no como historia, o mito, o predecesora o
perteneciente a una etapa evolutiva más temprana, sino como una antigua
presencia y presiencia necesaria para nuestra supervivencia.
La primera pregunta que
aparece en la mente de cualquier persona entrenada en el discurso y erudición
eurocéntrica podría ser: Entonces -- ¿Qué es exactamente la ciencia indígena y
como se define?
Las definiciones son un
asunto engañoso en el contexto de un intercambio cross-cultural que implica
suposiciones qualitativamente diferentes sobre casi toso (no simplemente
diferencias en escala). Palabras como
“cultura,” “conocimiento,” “ciencia,”
“nativo,” ”indígena,” etc. parecen actuar frecuentemente más como imanes
de proyecciones, y a veces nuestra comprensión
parece decir más sobre nuestras propias ideologías y
presuposiciones, que del significado y
contexto que una declaración intenta evocar. Hoy en día un número proliferante
de voces parece estar pidiendo la ayuda de la gente nativa y de su conocimiento
-- sea éste el conocimiento ecológico tradicional o sobre medicinas
tradicionales contra el cáncer y otras enfermedades. Este hecho despierta una
pregunta que es mucho más urgente para los pueblos nativos que preguntas sobre una definiciones: ¿Qué tenemos que hacer para que la ayuda
ofrecida por los pueblos indígenas nos
alcancer en su totalidad? Mi sugerencia es que la respuesta reside en no
deformar la ciencia indígena mediante nuestras categorías eurocéntricas.
Proveer definiciones de “ciencia indígena” significa permitir al
pensamiento occidental estructurar formas indígenas de ser y conocer antes de
que han manifestado su poder curativo. Definir
“ciencia indígena” de esa manera es hacerla algo que no
es -- no para su propio provecho
sino en aras del discurso dominante. Sin embargo: el diálogo es desperadamente
necesitado y necesita ser buscado. Y los pueblos nativos lo están buscando a
pesar de las continuadas discriminaciones y malentedidos.
¿Hay alguna manera en la
que podemos liberarnos de la necesidad de definición verbales -- del deseo de
sujetar la cuestión con el sofocante puño del rigor académico -- de modo que podamos
vislumbrar, quizás en nuestra imaginación, la práctica viva de la ciencia
indígena? Entonces, quizás, en lugar de pedir a las mentes nativas que se acomoden a la linealidad y monocausalidad de las definiciones
satisfactorias en el paradigma occidental, quizás es el momento para mentes
entrenadas en las formas de conocer eurocéntricas de expandirse hacia la
naturaleza narrativa del ser-conocer. La colonización puede actuar sutilmente
mediante la invasión de las maneras más íntimas de serconocer; definir algo en
términos del discurso dominante puede ser tal
invasión. Desde una perspectiva indígena, la mejor definición de ciencia indígena se encontraría en la
práctica ceremonial del conocimiento científico de una cultura o en el
intercambio tradicional de ese conocimiento descrito anteriormente. Ésta, desde
luego, sería una definición más precisa que cualquier descripción verbal, ya
que implica la concienzuda corporealización espiritual de las directrices que
las narrativas acerca de las ciencias indígenas implican. Entonces, ¿Podrían
ser la mitología y el folklore términos
para conocimientos cuyos precisos significados en términos de la ciencia
indígena hemos olvidado?
Sanar la historia de la
colonización significa buscar cruelmente las multiples voces que hablan con las
estrellas, las tierras, los antepasados... Ideas acerca de la “única voz,” el “único edificio de conocimiento,” “la Verdad” son estrategias
colonialistas, la expresión del deseo de poder-sobre (en lugar de ser-con-poder
o poder-mediante). Las múltiples voces del conocimiento antiguo son un reflejo
de las conversaciones de mentes indígenas, los silencios de esas conversaciones
y los lugares diferentes (literalmente) en los cuales permanecer. Este poner
lado-por-lado es una invitación para la mente occidental de recordar precisión
en multivocalidad. La colocación de las cosas unas al lado de las otras, no
aleatoriamente, pero estableciendo conexiones múltiples, multicausalidad. A la
manera de la antigua posición del crecimiento de los árboles, o los tejidos, o
las nubes, o las estrellas.
Una de las maneras de dar
la bienvenida a la ciencia indígena sería acoger el desafío que presenta a
nuestras más comunes presuposiciones y maneras habituales de ver y pensar.
Gregory Bateson ha explicado tan bien
lo difícil que es cambiar nuestros hábitos de pensamiento y por
qué. Preguntarnos “Podría ser qués...”
es una de las maneras en las cuales podemos detectar esos hábitos: ¿Podría ser
que en la base de nuestro gran sistema de pensamiento se halla una gigantesca
racionalización? ¿Podría ser que carecemos de contexto suficiente para hacer
gran parte de nuestro conocimiento significativo? ¿Podría ser que necesitemos
volver las cosas del revés? ¿Podría ser que estemos llevando a cabo una misión,
pero que hallamos olvidado o leído mal las instrucciones? La comprensión y
reconocimiento de la sombra colonial de la historia y de la historia de la
ciencia occidental, así como de la interrelación podría ser un requisito previo para dar una
bienvenida académica a la ciencia indígena -- de otra manera esta bienvenida no
podría oírse como tal. Tal bienvenida implaría la apertura hacia una
perspectiva cualitativamnete diferente y la voluntad de cuestionar categorias
linguísticas y de pensamiento normalmente dadas por supuesto.
Hablando como alguien
entrenado en disciplinas académicas de Alemania, tengo que admitir los desafíos
que el conocimiento de la ciencia indígena han presentado para mí -- estos
desafíos, en realidad, han significado mi reconexión con mis propias raíces y
serconocer indígenas. Muchas de las experiencias y enseñanzas que encontré
se podrían resumir de la siguiente forms: ¿Puedo situarme en un lugar arriba-abajoydentro-fuerayotro-alrededor
con integridad y de forma continuada? Mi respuesta personal a esta pregunta fue
que si no practico esto, estariá entonces enmendando el conocimiento
eurocéntrico en lugar de ser respetuoso con el conocimiento nativo; estaría
siendo irrespetuoso hacia un conocimiento ofrecido en un intercambio justo añadiéndolo
a un paradigma que aún no se ha liberado de su naturaleza imperialista. (Por
ejemplo, añadir conocimiento medicinal a la farmacia occidental sin validar la
ciencia indígena es irrespetuoso e ignora las serias cuestiones espirituales
que, desde un punto de vista nativo, están envueltas.) Desde ese momento, tuve
claro que no había elección.
Mi deseo de un lugar arriba-abajoyadentro-afuerayotro-alrededor comenzó a permitirme ver cosas que no había visto antes así como también ver cosas viejas bajo una nueva luz. En el verano de 1995, visité los grabados en roca cerca de Tanum en Bohuslän, al sur de Suecia. Uno de los grabados, probablemente datado en 1000 a 750 AC, muestra la imagen de los voladores, las danzantes Aztecas, que puede observarse en Veracruz o fuera del Museo antropológico en Ciudad de México los fines de semana. La representación no es ambigua (Había acabado de observar esta cereminia honorífica del calendario cuatro semanas tan sólo antes en en México). Tanum posee una increible abundancia de importantísimos grabados de roca; sin embargo, es interesante observar que este grabado, discutiblemente el más provocativo, no está marcado y es muy difícil de encontrar. Si bien la psicología arquetípica Jungiana es una de manera de explicar la ocurrencia de prácticas o imágenes similares en México, Suecia, Siberia e India (ninguna con la misma impresionante similitud como la de entre México y Suecia; Milstreu 1991), existen otras explicaciones, tal y como el artículo de Charles Finch's sugiere. La navegación antigua no fue tan limitada como normalmente nos han hecho creer. ¿Podría ser entonces que hayan fragmentos enteros de la historia perdidos, fragmentos que son importantes, fragmentos que podrían co