La Guerra México-EU

y los pueblos del año 2000


Los conflictos de 1846-48:

Ampudia y Taylor: 
Una nota sobre los descabezados

 
Ojeada general 

Datos de la política actual 

Datos de la historia 
 

  • Población y rebelión

  •   
  • Los jefes blancos, ilusionados

  •   
  • Los conflictos de 1846-48
  • El futuro de las naciones nuevas/viejas
    Se supone que Ampudia fue "cruel."  Perseveró en defender Monterrey, aunque la acción damnificaría a los civiles.  Hacía poco, había mandado cortar la cabeza de un enemigo, la que fue después hervida en aceite. 

    La verdad es que Taylor y Ampudia estaban hechos tal para cual. Ninguno de los dos se conformó fácilmente con las demandas de los civiles.  Además, por el decapitar culparían al líder quien lo hizo a la gente "civilizada." La cabeza del salvaje fue otra cosa. 

    Estos asuntos llegaron a ser visibles durante guerras anteriores, las cuales estorbaron la capacidad de las dos naciones-estado para movilizarse contra sí mismas en Texas.  La fuerza estadounidense sufrió un desgaste por los combates en la Florida, así como México lo sufrió en Yucatán.  Cada conflicto local, prolongándose durante años, frustraba a los oficiales que intentaban dirigir operaciones militares convencionales. 

    En tales situaciones, Taylor pudo haber sido menos inclinado a la ira personal que lo fue el Ampudia enojadizo. En una etapa de la Segunda Guerra Semínola (1835-1842), había arreglado la campaña como si fuera un ejercicio mecánico de vigilancia policíaca, dividiendo el área en cuadritos nítidos que las tropas limpiarían, uno en uno. Sin embargo, algunos colegas de Taylor fueron capaces de ultrajes "normales" contra los cuerpos de líderes indígenas. 

    Esa guerra fue en sí un ensayo preliminar para los oficiales quienes posteriormente dirigirían ejércitos en México. Solamente la cesación del conflicto en la Florida permitió a las tropas desplegarse hacia Texas y después a la frontera con México. 

     
     

    Temprano en las peleas de la Florida, mientras algunos semínolas ancianos aceptaban las exigencias estadounidenses, para mudarse al oeste, dirigió una resistencia radical el joven guerrero Osceola, también activo en tratar con esclavos fugitivos que habitaban con los semínolas.  Para eliminar al liderazgo de Osceola, el general Thomas Jesup adoptó por fin el recurso de arreglar negociaciones bajo bandera de tregua, para mandar detener a Osceola cuando llegara para charlar.  Se dieron algunas protestas por parte del público, contra la traición.  Osceola fue guardado prisionero en San Augustín y después llevado a Charleston, donde murió en 1838.

    Osceola

    Algunos oficiales y médicos tomaron recuerdos de lo dejado por Osceola.  La cabeza, cortada bien pronto después de su muerte, fue tomada por el doctor Frederick Weedon, quien la empleó como un espantaniños en su familia.  Pasó posteriormente por otras manos, acompañada por la frase de que "los científicos e inteligentes" no sintieran dudas sentimentales sobre la manera de su conservación


    Casi durante el mismo tiempo que la cabeza de Osceola hacía su viaje de mano en mano, Pedro de Ampudia recibió el mando sobre las fuerzas mexicanas que operaban contra rebeldes en Yucatán.  Entre sus actuaciones allá, observó la conclusión de una capitulación entre fuerzas contendientes, la que podría haberle servido de modelo para la actuación posterior en Monterrey.

    Un poco después, para abastecer y hacer descansar a sus tropas, Ampudia las condujo al estado vecino, Tabasco.  Pero el gobernador del estado era Francisco Sentmanat, un líder atractivo y agresivo que mantenía relaciones amables con los agricultores locales.  Ya en dificultades con el gobierno central, Sentmanat se quejó de que los de Ampudia, infectados del vómito, introducirían el contagio en Tabasco.  (Nadie sabía, entonces, que aquella enfermedad se transmite sólo indirectamente, por el mosquito.)

    Francisco Sentmanat Pedro de Ampudia

    Ampudia llevó a su ejército a Tabasco, sin embargo; combatió al gobernador, se apoderó de la zona, y exilió a Sentmanat. En 1844 Sentmanat reclutó en Nueva Orleans un equipo de aventureros, regresando con ellos a Tabasco.  Mientras que fue descubierto que la mayoría de éstos eran europeos, Ampudia emitió proclamas acerca del peligro de los texanos y filibusteros desde Estados Unidos.  Se aprovechó de la situación para obligar a los tabasqueños a apoyar sus medidas militares.  Desembarcado Sentmanat, Ampudia lo cazó, lo dio el más breve de juicios sumarios, y lo ejecutó, junto con muchos de los de su tripulación.

    Después del fusilamiento, Ampudia mandó cortar la cabeza de Sentmanat y ponerla a la vista, como aviso a todos los rebeldes.  En el proceso, alguna persona la hirvió en aceite, como para conservarla.

    Los agentes diplomáticos de los poderes europeos (de donde eran oriundos los aventureros) censuraron las ejecuciones.  (En esto, siguieron la práctica de los gobiernos civilizados de la época, que mantenían expedientes de quejas que pudieran justificar la intervención en partes remotas.)  La prensa opositora, en la capital mexicana, hilvanó un fastidio de tres días sobre el hervor.


    Algunos críticos en Tabasco atribuyeron el temperamento de Ampudia al ser "cubano," y no mexicano.  Había llegado a México como sargento en el ejército real en 1821, inmediatamente alistándose en el Ejército Trigarante en favor de la independencia.  En contraste con muchos conservadores mexicanos, no pasó por la experiencia de pelear durante años al lado real, para hacerse rebelde al último momento.  No tenía ningún entendimiento local ni natural de las normas mantenidas por los hombres de bien. Cuando intentó severidad, resultó en una actuación por la cual los locales fingieron escandalizarse.

    De veras, durante esa época transicional, casi nadie se sentía asegurado sobre tales sutilezas.  Ampudia no más transfirió su propio disgusto, con locales obstinados, en su incapacidad para manejar a los regiomontanos.

    Zachary Taylor, faltando la identificación profunda con una sociedad local, se parecía a Ampudia.  Derivado de una familia de terratenientes y esclavistas, y poseyendo ambos bienes, no obstante huyó de la vida del campo, enterrándose en la rutina militar de la frontera.  En la Florida, censuró los esfuerzos de los pobladores locales para subordinar al Ejército a sus propios fines.  Aliándose con el partido Whig en la política, parecía aceptar en aquél su tono de institucionalidad, rechazando a la vez la complicidad en los egoísmos de la política local.

    Taylor, por esclavista que fuera, hizo el "traidor" hacia intereses sureños cuando asumió la presidencia en 1849. Emprendió medidas para excluir la esclavitud de los nuevos territorios adquiridos en el oeste.  Había sido menos motivado para adquirir territorio durante la guerra, que lo fuera ahora para conciliar un apoyo político afuera de su propia sección del país.

    Por supuesto, sería posible que Taylor no reaccionara de manera conciliadora en caso de un trastorno de los esclavos en sus propias tierras.  Como general en México, acompañó su voluntad de pagar los abastos con una amenaza de confiscar los productos locales si no eran ofrecidos en venta.  Aunque condenó la violencia que los voluntarios norteamericanos infligieron contra la población mexicana, dijo que podía hacer poco para restringirla.  Él mismo amenazó con violencia formal contra las comunidades locales si las bandas guerrilleras de la zona atacaban sus convoyes.  Se sintió ultrajado de que los civiles pudieran abusar de su magnanimidad, de la misma manera como Ampudia en Tabasco se sintió maltratado por el hecho de que Sentmanat regresara del exilio con un equipo de filibusteros.


    Referencias: 

  • Manuel Mestre Ghiliazza, comp., Documentos y datos para la historia de Tabasco (1940), t. 4: 1844-1845
  • Maria Eugenia Arias G., Ana Lau J., &  Ximena Sepulveda O.:

  •      Tabasco : una historia compartida  (1987)
         Tabasco : textos de su historia (1985)
  • Patricia R. Wickman, Osceola's Legacy (1991)

  • Copyright 1998 The Intermountain History Group, intermtn@sprynet.com. All rights reserved.