PG-30:

Hacia "La Primera Guerra" 1830-1844



DESENLACES: HASTA "LA PRIMERA GUERRA"

OJEADA GENERAL

LA GUERRA REAL

Redes conectadas con la tierra
Redes de control

LA QUE LLAMABAN "GUERRA CIVIL"

Proyectos liberales

Demagogos conservadores
Escenas de pelea
Reacciones surgidas de la tierra

DESENLACES:
HASTA "LA PRIMERA GUERRA"


El desenlace visible de la Guerra Real fue una derrota casi universal, sufrida por los elementos populares del continente.

Este resultado fue fijado aun más por las transacciones que pusieron fin inmediato a la llamada Guerra Civil, entre liberales y conservadores, en 1833-1834. Ya se aproximaba el Complejo "Terrateniente-Industrial" que saldría después de terminada la gran Guerra Civil. de 1857-1867. Se emplearían las técnicas conservadoras para controlar a la gente baja del continente, mientras brindando latitud a todos los intereses que pudieran soltar y movilizar nuevos grupos de trabajadores.

Pero esta complicidad emergente, entre liberales y conservadores, podría disgustar y expulsar a quienes, aunque nacidos bajo la llamada Guerra Civil, se dirigían hacia otras finalidades. Algún guerrero, fuera liberal o conservador, podría pararse, darse cuenta de lo superficial de los conflictos partidarios, y extenderse hacia una nueva generación de obreros en aquel gran oficio que fue la confección de vínculos.

Dos visionarios violentos ocupan lugares primeros entre los emblemáticos de esta obra.
Con todas y las distinciones entre estos, constituían una amonestación, de que solamente una visión todavía monstruosa podría abarcar las realidades de la guerra entre pueblos y sistema.




Los Arreglos del Complejo "Terrateniente-Industrial"

Los compromisos políticos de 1833-1834, junto con otros desarrollos de más largo plazo, anticiparon el porfiriato en México y la gran estabilidad política que tomara posesión de Estados Unidos durante loe últimos años del siglo.

Todo sucedió mediante tres procesos de tipo casi "transnacional." :
Esta difusión de una normalidad propietaria, a expensas de las antiguas modalidades, impulsó reacciones, no solamente en la forma de las batallas reactivas, sino también en momentos proféticos. como en las vidas de John Brown y Manuel Lozada.

El guerrero casi mítico: John Brown

John Brown (1800-1859) comenzó granjero marginal, con familia numerosa, como si tuviera esperanzas de tierras en el oeste. Así lo intentó, migrando de la Nueva York rural hacia los llanos de Kansas. Pero se presta simultáneamente a una migración más metafórica,
Sufre fracasos comerciales, hace un breve viaje a Inglaterra, forma con sus hijos una pequeña guerrilla, lucha contra los sureños migrados en Kansas, protege a unos fugitivos, y comienza a organizar un grupo para una incursión armada desde Pennsylvania en Virginia. Derrotada esta, Brown es capturado, enjuiciado y ejecutado.

Perdura controversia sobre el papel de la violencia en sus acciones, las cuales él justifica con palabras derivadas de la profecía bíblica de antaño, así como de la retórica revolucionaria de su actualidad. Sus últimas palabras en la horca incluyen su propia idealización del proceso de forjar vínculos específicos, después ampliándolos en sistema mayor :

Al principio, niego todo afuera de lo que siempre he admitido: mi designio de liberar a los esclavos. Propuse definitivamente hacer de éste una neta finalidad, como lo hice el invierno pasado, cuando entré en Missouri, tomando esclavos allá sin disparo de arma en cualquier lado, moviéndolos por el país, y por fin dejándolos en la Canadá. Propuse hacer lo mismo, otra vez, en una escala mayor.

El guerrero más mítico: Manuel Lozada

Algunos de los contemporáneos de Brown, y de sus críticos posteriores, no podían ver en él más que las especulaciones y los trucos, por los cuales la familia trataba de sobrevivir. Si fuera tal vez una familia brava "del Oeste," tal vez nos convenga compararla con otra familia que se ligaba a tradiciones religiosas, aunque mejor al sincretismo mexicano.

Manuel García (1828-1873) tenía la misma edad como algunos hijos de Brown, y apenas adolescente cuando terminaba la llamada Guerra Civil de los años 30s. Pero fue no más niño cuando vio lo que podía producir la lucha por la sobrevivencia. Su padre fur cuatrero, en la Sierra de Álica del Jalisco occidental. Fuera buen cuatrero o no, fue hombre suficiente para conseguir la lealtad del niño. Pues un compadre lo mató, para tomar todo el precio del último despojo. El muchacho reaccionó en dos maneras, una dentro del sentido común, la otra en el camino de la magia. Amenazado con la soledad, entró en la casa de un tío, asumiendo el apellido de éste, Lozada. Afuera de esto, su cuento mismo entró en materias de memoria y mito.
Presentó su gran problema a un hechicero: "¿Cómo podría vengar la muerte de mi padre?"

"Espera tener dieciséis años, en plena posesión de su fuerza."

Esperó, y regresó.

"Encontrará una meseta en el monte. Quédate allá durante cinco días sin comer ni beber, y el dios te aparecerá con más instrucciones."

Cuando se había recuperado de los cinco días, tomó un machete que el dios le había dada, le afiló en dos piedras distinguidas por el dios, encontró en el camino un niño anunciado, lo decapitó, y le bebió toda la sangre para hacerse invulnerable a todas las heridas y enfermedades. Descubriendo el paradero del asesino de su padre, la mató.
Después se hizo el campeón defensor de su pueblo indígena. Cuando venía contra éste un ejército de Guadalajara, buscó otra vez la ayuda del dios en la montaña. Instruido, entró en una gran cueva, con comida y velas para varios días. Descubriendo al lado de un lago subterráneo un gran caballo negro, regresó con él hacia la superficie, atacado por todo lo largo por bandadas de vampiros. Arriba, se puso a la cabeza de las fuerzas indígenas. Derrotaron al ejército tapatío, en un largo que se llamaría después La Primera Guerra.
Lo que hizo en realidad, según otros relatos, fue regañar con un patrón, o con la familia de una mujer a quien cortejaba (aunque eso podría haber sido mito de otra clase). Emprendió el oficio de bandido, trazando camino entre las rivalidades de dos casas comerciales de la región, y por la oscuridad de las facciones que se congelaban en partidos políticos. Fue "El Tigre de Álica." Durante el decenio de los 50s, se pondría primeramente al lado de los liberales, en una nueva guerra civil, después durante muchos años al lado de los conservadores, antes de aceptar algo de tregua con Benito Juárez.

Si peleaba primeramente como el mercenario de un estrecho interés mercantil, pronto se hacía solamente el campeón de dos grupos: de su propia guerrilla, y del pueblo indígena de la zona, cuyos derechos eran amenazados por los ricos y los poderosos. Conquisto el poder sobre un gran sector del país arriba de Tepic.

Aceptó distinciones de los gobiernos conservadores, y del Emperador Maximiliano. Pero nunca tenía confianza en ellos. Nunca salió de sus montañas para consultar con tales autoridades -- o para recibir los honores que lo ataren al poder.

Solamente al fin salió una vez de su tierra, encabezando un ejército de 6,000 hasta las afueras de Guadalajara,. Luchaba en alianza con un liberal disidente local, contra el liberal gubernamental, el general Ramón Corona. Y fue solamente en aquel momento que Lozada perdió.



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