La Guerra México-EU

y los pueblos del año 2000


Datos de la historia:

     Los jefes blancos, siempre ilusionados

 
Ojeada general 

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Datos de la historia 
 

  • Población y rebelión

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  • Los jefes blancos, ilusionados

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  • Los conflictos de 1846-48
  • El futuro de las naciones nuevas/viejas
    Sam Houston no fue el primero, ni aun el más frívolo.  No fue aun insincero, por lo menos no en todas las ocasiones.  Fue solamente uno de los muchos anglos e hispanos, quienes ofrecían al mundo sus buenas intenciones, diciendo que actuarían por los intereses de los pueblos indígenas.  Y mostró que las buenas intenciones no significaban nada. 

    Las nuevas identidades nacionales no son la propiedad de guías turísticas, ni de los soldados de fortuna -- aún de esos soldados de fortuna con ganas de pelear. 
     


    En 1826, una pequeña banda de "renegados" desde Estados Unidos -- renegados, es decir, en el sentido de que eran no-esclavistas del Sur, aunque reclamando ahora el ejercicio de algún tipo de autoridad política -- aparecieron en el este de Texas (en aquel entonces parte de México, aunque muy cerca de la frontera con Luisiana).  Estableciendo un cuartel en Nacogdoches, se proclamaron la república de Fredonia, comenzando a negociar con los vecinos indios.  Firmaron un tratado de alianza con unos jefes, llamando a una guerra que reganara terrenos dominados por México.  Los indios recibirían todo desde Luisiana hasta el Nuevo México, al norte de una línea extendida al oeste de Nacogdoches.  Los blancos recibirían todo que se conquistara al sur de la línea. 

    Pero los fredonienses no tomaron en cuenta el hecho de que ya habían inmigrantes de EU, establecidos al sur de esa línea:  Esteban Austin y toda la gente suya en la zona alrededor de San Antonio de Bejar. Algunos de estos inmigrantes poseían esclavos, así violando la ley mexicana.  Siendo hombres de bien y de propiedad, recibían el respeto. Cooperaban fácilmente con las autoridades de aquel momento, para reducir a los bizarros de Fredonia. 
     

    Y nada vino de la supuesta alianza entre fredonienses e indios.

    Cuando Sam Houston huyó de Tennessee en 1829, fijo su residencia entre esos cheroquis que ya habitaban la zona al oeste del río Misisipi, aunque al lado estadounidense de la línea internacional.  Se convirtió en agente de estos cheroquis en sus negocios con Estados Unidos, presentándose en Washington en su propia versión del vestido nativo. Hablaba de ganar, para los cheroquis, unos terrenos que les compensarían sus pérdidas en la zona oriental de E.U.  Los terrenos se encontrarían al lado mexicano de la frontera, en Texas.  Más tarde, Houston mismo se mudó a Texas.  Después de 1836, cuando él y otros nuevos texanos rompieron su conexión con México, algunos de sus amigos cheroquis ya habitaban el noreste de la nueva república.  A muchos blancos oriundos de E.U., no les gustaba la presencia de indios aquí. Los rivales políticos de Houston trabajaban con gran aplicación, y con éxito, para expeler a los cheroquis.

    En 1849, sin embargo, Houston actuó muy pronto para proponer que Estados Unidos ayudara a los hacendados de Yucatán en su guerra para reprimir la resistencia maya.
     

    Nada vino de cualquier alianza entre Houston y los indios.

    Mientras Houston todavía peleaba por la Revolución Texana, un poeta-guerrero llamado James Dickson apareció en Washington, proclamándose Moctezuma II, con determinación de irse a la región al oeste de los Grandes Lagos, donde reclutaría un "Ejército Indio Liberador" que se desplazara a través de las Montañas Rocosas, para conquistar California, erigiéndola en una nueva república donde solamente indígenas tendrían derecho a poseer tierras.  Sí reclutó a unos pocos seguidores en el Este, sí fue al Oeste, pero allá encontró un aire frío que disipaba sus palabras.  Enfrentó una oposición por parte de la Hudson's Bay Company.  La mayoría de sus seguidores se fueron, en alguna dirección u otro.  En pleno invierno, se dirigió hacia las montañas.  Después, nadie oyó más de él.
     

    Nada vino de la llamada que Dickson dirigió a los indios.

    Durante los años inmediatamente después de la Revolución Texana, el gobierno mexicano no reconoció la independencia de Texas.  Siguió planificando expediciones para reconquistar el estado.  Algunas atravesaron el Bravo, permaneciendo en el suelo texano durante cortos plazos.  Además de estos esfuerzos visibles, el Ejército Mexicano envió a unos agentes, hasta el noreste de Texas, para arreglar una alianza con los indios de la zona, a quienes los texanos amenazaban expeler.  Los indios escucharon, y esperaron para ver el tipo de ayuda que vendría.  Ninguna llegó.  Los texanos capturaron a algunos de estos agentes, encontrando así unos documentos que proporcionaron un elemento más a la campaña para expeler a las naciones indígenas.  Más tarde, cuando EU invadió México, los comandantes mexicanos hablaban de un nuevo esfuerzo para negociar con estas naciones contra los gringos.
     

    Pero nada vino de ninguna de estas llamadas mexicanas, para una causa común con los indios norteños.

    Referencias:
     

  • Jack Gregory & Rennard Strickland, Sam Houston with the Cherokees, 1829-1833 (1967)
  • Elizabeth Arthur, "Dickson, James," Dictionary of Canadian Biography
  • "Expediente de la rebelion del pueblo de Nacogdoches, apollada por varias tribus de indios, tratando de declararse independientes y demarcando el territorio que deben ocupar, 1827," Coahuila Microfilms, Instituto Nacional de Antropología e Historia (México, D.F.)
  • Vito Alessio Robles, Coahuila y Texas ... hasta ... Guadalupe Hidalgo (1945)

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