PG-30:
Hacia "La Primera Guerra" 1830-1844


LA GUERRA REAL

OJEADA GENERAL

LA GUERRA REAL

Redes conectadas con la tierra
Redes de control

LA QUE LLAMABAN "GUERRA CIVIL"

Proyectos liberales

Demagogos conservadores
Escenas de pelea
Reacciones surgidas de la tierra

DESENLACES:
HASTA "LA PRIMERA GUERRA"





La Guerra Real en la América Septentrional fue una Guerra Humana:

  • Algunas gentes, arraigadas desde hacía mucho tiempo en el continente, elaboraban redes "estratégicas" populares para extenderse unas hacia otras y hacia el mundo, conectándose tanto a los mercados más cercanos como a los más allá del horizonte

  • Otras, llegando de Europa, arreglaban sistemas de control, para enredar a las gentes arraigadas y explotarlas. Aunque estos británicos e ibéricos y franceses competían muchas veces entre sí por el dominio, sí llegaron otras ocasiones cuando cooperaban en la caza humana.
Los dos sistemas no constituían naciones demarcadas por una frontera geográfica, ni al principio por la distinción entre una clase superior y una clase de pobres condenados a emplear "las armas de los débiles" -- sino dos modos distintos para cubrir el mismo continente con relaciones humanas.

Se reveló este conflicto de varias maneras:



Las rutas cotidianas y las visiones geográficas

Se puede visualizar las dos redes, como sí se visualizaron en aquel entonces, en los conceptos geográficos entretenidos por personas que conocían la realidad cotidiana, como un llamado Cacique Chicasá de 1723 y el general Edmund P. Gaines de 1830.

La realidad de cada red -- la popular, y la dominadora -- se incorporaba tanto en las rutas entrelazadas como en el dibujo que sus propios intelectuales presentaban de las relaciones geográficas entre pueblos. Las limitaciones y la subsistencia se trazaban en aquel suelo de cada día, mientras que las relaciones potenciales se expresaban en estos conceptos espaciales

Las rutas arqueológico-historicas, como trazadas en la cartografía de Helen Hornbeck Tanner

Las rutas en la obra de  H.H.Tanner
Las relaciones entre pueblos, como vistas en la imagen del Cacique Chicasá, y presentada en el reportaje analítico de Gregory A. Waselkov.

El concepto del cacique Chicasá



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El sistema fluvial y de canales, que incorporaba los intereses de terratenientes y empresarios locales. Aquí, como trazada en la reconstrucción histórica de Robert William Fogel.
El sistema de ríos y canales
El proyecto visionario de Edmund P. Gaines, en 1830.



La visión de Gaines

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Ambas redes desplegaban igualmente una visión sistemática. La primera, mientras anclada en energías locales, revelaba que estas energías podían vincularse entre sí para extenderse hacia los límites de su mundo. El segundo, mediante los talentos de un intelectual militar, trató de realizar unas técnicas que implementara el control.


Los tipos intermedios, la elección moral, y el caso de Carson

Los dos sistemas no se amurallaban entre sí. Individuos, y aldeas, y tribus, y naciones cabales, podían pertenecer a ambos a la vez. Entre los extremos funcionaban esfuerzos de tipo mezclado Porque había etapas graduales y mezcladas entre los dos polos, fue bien posible que un individuo enfrentara, dentro de sí, las mismas necesidades de elección moral que se realizaban en los conflictos entre sistemas continentales. Cualquier elección hecha podría revelar el carácter del momento histórico, como en el caso del joven Kit Carson.

En California, tres años antes de la secularización de las misiones, no fueron necesarios los reformistas en la capital de la República, para observar como la autoridad obraba contra la gente de allá. Un joven oriundo de Kentucky lo pudo también, sabiendo ponerse al lado de la autoridad, aun mientras comenzaba la gran aventura que fue su vida.

Christopher Carson era demasiado joven en 1830, con sus veinte años, para llamarse otro que Kit. Se había fugado del hogar paterno para juntarse a un grupo de comerciantes hacia México, y bien pronto hasta California. Dirigiéndose hacia el norte, alcanzaron el área alrededor de la Bahía de San Francisco, donde había ningún desarrollo urbano en que fijarse, sino un par de misiones, una serie floja de rancheros hispanos -- y una serie de poblaciones indígenas: wintun, miwok, yokuts, otros. A Carson le pudiera haber faltado la tranquilidad adulta para oír tales nombres.

Sí se detuvo para escuchar cuando encontró una partida de cazadores desde una de las misiones (San Rafael, o tal vez San José -- los relatos posteriores no están de acuerdo). Buscaban a unos indios que se habían fugado de la misión. Aunque Carson se había "fugado" del propio hogar familiar, sabía como actuarían los jóvenes de bien en Kentucky o Missouri, cuando llegara una patrulla en búsqueda de esclavos escapados. Ayudarían. Así lo hizo él, en aquel momento. Persiguieron a los fugitivos, hasta un poblado. Llamaron a los principales del pueblecito, amenazándoles con quemar la población con todos sus habitantes. -- Y los novicios regresaron a la misión.

Por supuesto éstos, permaneciendo en las poblaciones, podrían haber regresado más tarde, a noche, para robar ganado y caballos. Y los caballos robados podrían haber formado una parte del comercio que los indígenas de California desarrollaban, a lo largo del valle interior, y a través de los pasos hacia el sudeste y Nuevo México. Esta gente se convertía en un nuevo tipo de tribu, dentro de la gama de las californianas, parecido al tipo desarrollado por los cheyennes, en las altas praderas al este de las montañas.

Las presiones demográficas

Tales individuos, supuestamente simples o locales, obraban dentro de un flujo de poblaciones, otorgando muchas veces al gran conflicto el carácter de una lucha demográfica.

Estas estrategias se enfrentaban aun por los movimientos demográficos de ambas poblaciones.
Cada sistema, actuando como si fuera un gran organismo, trataba de aprovecharse del otro. Cada empleaba sus propios medios de producción y reproducción. La formación continental obraba por la adopción y el cambio; la criolla, por el comercio pero aun más por segregación y disciplina. La "esencia" de la formación continental fue que no tenía esencia : consistía de nivel tras nivel de articulación y cambio, sin ninguna propiedad absoluta al núcleo. La esencia de la formación criolla fue exactamente el impulso hacia transformar todo en propiedad formal, o en unidades de producción con trabajadores agrupadores bajo autoridad central. Los grupos intermedios, como los "métis" [los así designados mestizos del oeste de la Canadá] o los negros libres de la Filadelfia o de La Habana, eran en este sentido "indígenas." Habían surgido de la escasa capacidad de los comerciantes o esclavistas para manejar su "propiedad" sin entrar en comunicación. Constituían una ofensa en los ojos de las comunidades criollas del este -- de la misma manera que los indios poseedores de esclavos presentaban un reto a los vecinos blancos de Georgia.


Batallas formales

La caza humana, y la tensión cotidiana, constituían una parte de la Guerra Humana. Se enfocó, sin embargo, en guerrillas separadas, y en batallas cruciales que revelaron el patrón estratégico, como:



Referencias:



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