La Guerra México-EU

y los pueblos del año 2000


Los conflictos de 1846-48:

Los generales capitulan sobre términos: 
Ampudia y Taylor

 
Ojeada general 

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    Los que se enfrentan en guerra pueden aceptar el concepto de que forman juntos la única sociedad "civilizada," internacional o transnacional. Así lo fue dentro de la amargura de la Guerra entre Estados Unidos y México.  Fue verdad notable en cuanto a dos generales censurados por sus propios gobiernos por haber consentido en un cese local de fuego:  Pedro de Ampudia y Zachary Taylor. 

    Comprendiendo ambos algo de lo complejo de la situación estratégica, todavía actuaban de manera sencilla.  Taylor condujo a las tropas norteamericanas a través del río Grande, para atacar Monterrey, capital del estado de Nuevo León.  Ampudia, comandante de los defensores, resistió durante unos pocos días, después ofreció capitular -- es decir, entregar la ciudad bajo determinados términos que mantendrían la integridad y el honor de su fuerza.  Taylor demandó al principio una rendición simple, después concedió la capitulación.  Esta permitió que todos los elementos mexicanos se retiraran más allá de una línea al sur y oeste de la ciudad.  Guardarían las armas, salvo unas piezas de artillería. 

    Cuando Ampudia entregó a Taylor la ciudad de Monterrey, los dos generales seguían las normas de un tipo de sociedad cooperativa, la cual funcionaba a nivel de mando, manejada por hombres ni suaves ni sofisticados, con ganas de cortar toda oposición:  la de sus propios soldados, la de los indígenas, y también la de los intereses comunes o egoístas de la sociedad terrateniente local. 


    "el honor militar, que en cierta manera es común a todos los Ejércitos del mundo civilizado"
         -- Pedro Ampudia a Zachary Taylor, Monterrey, 23 setiembre 1846
     
     

    Ampudia, en comunicados tanto a su propio gobierno como a Taylor, justificó la capitulación sobre el criterio de que preservaba el "honor" militar.  A la superioridad en su ejército, añadió el punto práctico que preservaba las fuerzas intactas para pelear de nuevo, en otras batallas -- lo que así hicieron, ellos y él.

    Más tarde, cuando cada gobierno censuró a su general por haber fracasado, los críticos no condenaron a su hombre por pelear demasiado suavemente, sino por luchar hasta ningún fin deseado.  Santa Anna, el presidente-general de México, y superior de Ampudia, lo zurró por haber aun defendido Monterrey, arriesgando la batalla en un sitio donde no podía vencer.  Polk, condenando a Taylor, habló de la política, no de la táctica.  Taylor fue culpable de una deslealtad hacia la administración, no de rehusar la pelea.  Más tarde, cuando Taylor estuvo próximo a la derrota en la Angostura, Polk lo criticó por haber arriesgado una posición avanzada, en palabras parecidas a las de Santa Anna en contra de Ampudia.

    En cualquier mundo arreglado según las soberanías nacionales, Polk fue el opuesto a Santa Anna, y Taylor a Ampudia.  En un mundo entendido según los fines sociales de sus líderes, las líneas deben de trazarse de manera diferente.  Ya en 1846, a través del continente septentrional, medidas se tomaban para unir los líderes de mentalidad parecida, aun si de naciones supuestamente opuestas se tratara.  Cada núcleo de parecidos podría integrarse a un sector distinto en aquel mundo transnacional que emergería después de un siglo.

    Polk y Santa Anna fueron colaboradores en el esfuerzo de consagrar aquel mundo a los intereses de los operadores individualistas -- tanto así como, mucho más tarde, los intereses particulares encontrarían cláusulas útiles dentro del Tratado de Libre Comercio.

    Taylor y Ampudia fueron colaboradores en otro sector:  el de los militares, nunca conectados a la sociedad local, aunque tratando con aquélla sociedad bajo condiciones que los provocaron a ira.

    Ni Ampudia ni Taylor inspiraban mucha confianza en sus talentos ejecutivos. De veras, Taylor nunca fue el refinado oficial profesional, lo que fue su rival estadounidense, Winfield Scott.  Pero tanto Taylor como Scott pertenecieron a un partido, el Whig, que patrocinaba determinada planificación más allá de los interese locales.

    Los dos presidentes compartían una visión de la guerra.  Taylor y Ampudia compartían otra, bien diferente.  La diferencia fue un conflicto entre ventaja y honor, entre el cálculo cínico y el enojo espontáneo, entre la política común y una creencia de que los oficiales de bien podían avecinarse, a través del golfo entre naciones.

     

    El cuadro transnacional
    James Knox Polk Zachary Taylor
    Antonio López de Santa Anna Pedro de Ampudia
     
     

    Referencias:

  • K. Jack Bauer, Zachary Taylor: Soldier, Planter, Statesman of the Old Southwest  (1985)
  • Diccionario Porrua: "Ampudia, Pedro"
  • Miguel Angel González Quiroga, "Nuevo León ante la invasión norteamericana," en Laura Herrera Serna, coord., México en guerra (1846-1848) Perspectivas regionales (1997)
  • Miguel Angel González Quiroga, "Nuevo León ocupado," en Josefina Zoraida Vázquez, coord., México al tiempo de su guerra con Estados Unidos (1846-1848) (1997)

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