La Guerra México-EU

y los pueblos del año 2000


Resultados nacientes:

La propiedad comunal y los servicios transnacionales

 
Ojeada general 

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El futuro de las naciones nuevas/viejas 

  • Propiedad
  • Lenguaje
  • Trabajo
  • ¿Localidad?
  • Los vínculos comunitarios y el flujo de dinero:  en esto, las quejas populares hacia fines del siglo XX retoman el problema antiguo, que sobrevive desde 1847:  el conflicto entre dos tipos de cooperación -- la  popular y la al nivel de mando. En la historia visible, por supuesto, este choque fue escondido tras el conflicto entre la integridad comunitaria y los derechos individuales. 
    • Las comunidades indígenas tradicionales, muchas veces, restringían la tenencia de tierras a miembros del común.  Aun a un miembro del común podrían otorgar solamente el uso de la tierra, durante algún período limitado y sin posesión real.
    • Los liberales mexicanos, durante la larga trayectoria del siglo XIX, emprendieron grandes esfuerzos para romper la cerradura de tierras comunales.
    • El estado mexicano, después de sus experiencias con Texas, y del encuentro posterior con las corporaciones estadounidenses que se apoderaron de terrenos enormes en el norte de la República, puso restricciones legales contra la compra, por foráneos, de tierras en las zonas fronterizas.
    • La ley mexicana de la Doble Nacionalidad, de 1998, se dirigiría de nuevo al problema, permitiendo que individuos emigrados puedan mantener la propiedad en zonas fronterizas prohibidas a extranjeros.  Continuaría también su "propiedad" en los beneficios escolares y sociales.
    La lógica de esa ley se podría aplicar a cualquier familia, o a cualquier comunidad indígena, desde la cual pudieran emigrar individuos.  Si la propiedad de una comunidad se identifica con su territorio, ¿cómo pueden los individuos mantener la identidad comunal cuando emigran a otras partes?  ¿Cómo puede tal comunidad seguir ofreciendo protección? 

    Pero podemos considerar: 

    • que la propiedad no tiene siempre -- ni aún comúnmente, en la época actual -- carácter geográfico, con líneas trazables en un mapa
    • que la propiedad, en una definición moderna, es un flujo de bienes, dedicado al servicio de un grupo propietario, como una familia, o una comunidad, o un partido, o un sistema bancario.
    Por eso, además de las cláusulas sobre propiedad en la Ley de Doble Nacionalidad, se puede considerar: 
    • la acusación seria de que la propiedad familiar es atacada por las altas tasas impuestas sobre remesas electrónicas, desde Estados Unidos a México y Centroamérica
    • el papel definidor, en el crimen urbano, de los secuestros para extraer "rescate" de los tarjetas para caja automática.
     

    Cualquier comunidad puede guardar un núcleo de propiedad geográfica, aun mientras se extienda como fideicomisario para recursos no-territoriales.  La relación entre estos dos aspectos es una cosa que el grupo tiene derecho a determinar por su cuenta.

    El brote de nuevas clases de comunidad o nacionalidad podrían también generar modos, tanto nuevos como antiguos. de romper el vínculo entre la identidad y una propiedad meramente territorial.  La propiedad no-local y las protecciones no-locales, también, pueden funcionar como incentivos a la lealtad.

    Sin embargo, la misma circulación de fondos particulares, por redes internacionales, arma un conflicto entre los dos tipos de transnacionalismo -- es decir, el popular y el autoritario.  Las remesas de dinero, por individuos en Estados Unidos, a sus familiares en comunidades antiguas, constituyen un flujo con dos posibilidades.  Ya puede tejerse de manera implícita en una red de pagos útiles a familias.  Ya puede "sifonearse" para beneficiar a las compañías de transferencia bancaria y electrónica, como Western Union.  Las redes familiares equivalerían a la caja comunal, antiguamente local; la red corporativa, a los agentes comisionados antiguamente por una tesorería imperial.

    No es que la caja comunal fuera siempre el foco de una virtud primordial.  Siempre puede haber corruptos, incluidos los "magnates comunitarios" que se aprovechan de la fuerza propia para explotar a los vecinos.  El populismo, así como el autoritarismo (o aun el patriotismo), puede encubrir a los bribones.  Sin embargo, la cuestión no depende de una evaluación sentimental de lo merecido, tampoco de una mera distinción entre la propiedad local y la global.  Más exactamente, a las redes de actividades dispersas, se opone otra red de transacciones controladas.


    Referencias:


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